PARAGUAY: “LA REPÚBLICA DEL TERERÉ”
Por Juan Ignacio Ibáñez
Eju ja’u tereré, veníte tomemos un tereré; es
quizás la invitación más cotidiana que escucharemos en el Paraguay.
Tereré jeré
es la expresión en guaraní para compartir el mismo tereré en un ruedo de personas
que se van pasando la guampa (vasito) y su bombillita coladora.
Tereré rupá
es el bocadillo necesario antes de empezar a tomar un tereré, para evitar
hacerlo con el estómago vacío.
Técnicamente,
el tereré es la misma “yerba mate”, aunque con cortes más gruesos y con más palitos
que para el mate, consumida en la misma guampa y que se chupa con la misma
bombilla coladera, pero con la diferencia de hacerlo con agua helada, en vez de
agua caliente, como lo es para el mate.
La “yerba mate”, cuyo
nombre científico es Ilex paraguariensis, es muy común y consumida en gran parte
del Cono Sur: Uruguay, Argentina, sur del Brasil y el sureste de Bolivia, mientras
que el “tereré”, que puede también ser conocido y un poco consumido en dichas
regiones, es sin duda alguna distintivo y muy particular del Paraguay.
Es
muy común en todo el Paraguay agregarle, dependiendo de la infinidad de gustos,
alguna variedad de los llamados “yuyos” o “remedios”, que no son otra cosa que
otras pequeñas yerbas, como pueden ser el burrito, cedrón, menta, y cola de
caballo, y también sustituir el agua helada por otra infusión helada de otras
yerbas, todas ellas con alguna especialidad o prescripción digestiva, diurética,
sedante o energética.
De
mañanita en muchas esquinas de toda Asunción y sus alrededores, se instalan las
yuyeras, quienes tal cual nuestras “caseritas
bolivianas”, son expertas en recibir el termo de sus clientes, para prepararles
sus mezclas con los yuyos específicos para el requerimiento especial de su
clientela.
Una
vez que ellos reciben sus termos recargados, continúan raudamente sus viajes
hacia sus respectivas fuentes laborales, munidos ahora de su recargado y
potente termo con yuyos para ir consumiéndolo con su tereré, pero siempre después
de su tereré rupá.
El
tereré es consumido masivamente por los paraguayos, y de acuerdo al testimonio
de ellos mismos, no existe bebida natural o industrial más refrescante y
relajante para enfrentar el habitual y sofocante calor de dicho país.
Paradójicamente
recibí mi primer termo y guampa para tereré, nada más y nada menos que como un “obsequio
oficial” durante la visita que realicé al Paraguay como Procurador General del
Estado en el año 2020, desconociendo en aquel momento, la gran importancia cultural
que esa bebida representa para el Paraguay, ya que incluso en ese mismo año fue
declarada por la propia UNESCO como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la
Humanidad”.
Quién
se iba a imaginar que solo dos años después, ese mismo termo y guampa serían
uno de mis más importantes compañeros de exilio y largas reflexiones en esa
auténtica República del Tereré que empecé a conocer en profundidad.
En
los años que viví en el Paraguay, fui testigo que desde el mismísimo Presidente
de la República, en ese momento Mario Abdo Benítez, a tiempo de recibir en su
Despacho presidencial de Palacio de López a los periodistas durante una de sus
últimas conferencias de prensa, mantenía su “termo
y tereré presidenciales” sobre su gran escritorio ejecutivo, y luego así también
hasta el último paraguayo, ya sea de trabajos intelectuales, manuales o
domésticos, a todos ellos casi siempre los encontraremos acompañados de su infaltable
termo y tereré.
Uno
de los horarios preferenciales para ello, con inclusive una pausa en el
trabajo, es a media mañana, pero en el resto del día, igual lo mantienen a su
lado, pudiendo recargar el termo muchas veces. El comisario policial, el funcionario
público, el albañil de las construcciones, los estudiantes universitarios,
todos ellos estarán siempre con su termo y tereré.
Precisamente por eso, a todo
visitante que llega al país, le llamará muchísimo la atención que, en cualquier
calle y cuadra de Asunción, encontrará letreros que dicen: “se vende hielo”, y esto se debe a que el propósito de ese comercio
tan elemental, es el de posibilitar la recarga “al paso”, muy económica y
amable, del agua helada para cada termo.
Algún
símil para que podamos hacernos una idea los bolivianos, podría ser compararlo con
nuestro acullico o mascada de hoja de
coca, actualmente extendido incluso al oriente boliviano y también masificado,
pero ni así llega a representar la cotidianeidad y generalidad alcanzada por el
tereré en el Paraguay, el cual es consumido por chicos y grandes, pobres y
ricos, y en las diferentes horas del día y de la noche.
Tan
así de omnipresente es el consumo y disfrute del tereré, que solo al consumirlo
y empezar a disfrutarlo uno mismo puede empezar también a entender y comprender
muchos rasgos y actitudes del “ser
paraguayo”, como lo son su apaciguamiento frente a la velocidad del mundo
moderno, su estar y disfrutar del momento presente con calma, y hasta un cierto
sentido de reflexión casi filosófico frente al transcurrir de la vida y sus
avatares.
¡Tranquilo pá!
es una expresión paraguaya que traduce ese pequeñito instante de sosiego que te
brinda un sorbo de tereré helado frente al frenesí del diario vivir, y es
realmente una experiencia digna de disfrutar y que es muy propia de la así también
llamada: ¡República del Tereré!