jueves, 26 de febrero de 2026

PARAGUAY: “LA REPÚBLICA DEL TERERÉ”

                                     PARAGUAY: “LA REPÚBLICA DEL TERERÉ”

 


Por Juan Ignacio Ibáñez

Eju ja’u tereré, veníte tomemos un tereré; es quizás la invitación más cotidiana que escucharemos en el Paraguay.

Tereré jeré es la expresión en guaraní para compartir el mismo tereré en un ruedo de personas que se van pasando la guampa (vasito) y su bombillita coladora.

Tereré rupá es el bocadillo necesario antes de empezar a tomar un tereré, para evitar hacerlo con el estómago vacío.

Técnicamente, el tereré es la misma “yerba mate”, aunque con cortes más gruesos y con más palitos que para el mate, consumida en la misma guampa y que se chupa con la misma bombilla coladera, pero con la diferencia de hacerlo con agua helada, en vez de agua caliente, como lo es para el mate.

La “yerba mate”, cuyo nombre científico es Ilex paraguariensis, es muy común y consumida en gran parte del Cono Sur: Uruguay, Argentina, sur del Brasil y el sureste de Bolivia, mientras que el “tereré”, que puede también ser conocido y un poco consumido en dichas regiones, es sin duda alguna distintivo y muy particular del Paraguay.      

Es muy común en todo el Paraguay agregarle, dependiendo de la infinidad de gustos, alguna variedad de los llamados “yuyos” o “remedios”, que no son otra cosa que otras pequeñas yerbas, como pueden ser el burrito, cedrón, menta, y cola de caballo, y también sustituir el agua helada por otra infusión helada de otras yerbas, todas ellas con alguna especialidad o prescripción digestiva, diurética, sedante o energética.

De mañanita en muchas esquinas de toda Asunción y sus alrededores, se instalan las yuyeras, quienes tal cual nuestras “caseritas bolivianas”, son expertas en recibir el termo de sus clientes, para prepararles sus mezclas con los yuyos específicos para el requerimiento especial de su clientela.

Una vez que ellos reciben sus termos recargados, continúan raudamente sus viajes hacia sus respectivas fuentes laborales, munidos ahora de su recargado y potente termo con yuyos para ir consumiéndolo con su tereré, pero siempre después de su tereré rupá.

El tereré es consumido masivamente por los paraguayos, y de acuerdo al testimonio de ellos mismos, no existe bebida natural o industrial más refrescante y relajante para enfrentar el habitual y sofocante calor de dicho país.

Paradójicamente recibí mi primer termo y guampa para tereré, nada más y nada menos que como un “obsequio oficial” durante la visita que realicé al Paraguay como Procurador General del Estado en el año 2020, desconociendo en aquel momento, la gran importancia cultural que esa bebida representa para el Paraguay, ya que incluso en ese mismo año fue declarada por la propia UNESCO como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Quién se iba a imaginar que solo dos años después, ese mismo termo y guampa serían uno de mis más importantes compañeros de exilio y largas reflexiones en esa auténtica República del Tereré que empecé a conocer en profundidad.

En los años que viví en el Paraguay, fui testigo que desde el mismísimo Presidente de la República, en ese momento Mario Abdo Benítez, a tiempo de recibir en su Despacho presidencial de Palacio de López a los periodistas durante una de sus últimas conferencias de prensa, mantenía su “termo y tereré presidenciales” sobre su gran escritorio ejecutivo, y luego así también hasta el último paraguayo, ya sea de trabajos intelectuales, manuales o domésticos, a todos ellos casi siempre los encontraremos acompañados de su infaltable termo y tereré.

Uno de los horarios preferenciales para ello, con inclusive una pausa en el trabajo, es a media mañana, pero en el resto del día, igual lo mantienen a su lado, pudiendo recargar el termo muchas veces. El comisario policial, el funcionario público, el albañil de las construcciones, los estudiantes universitarios, todos ellos estarán siempre con su termo y tereré.

Precisamente por eso, a todo visitante que llega al país, le llamará muchísimo la atención que, en cualquier calle y cuadra de Asunción, encontrará letreros que dicen: “se vende hielo”, y esto se debe a que el propósito de ese comercio tan elemental, es el de posibilitar la recarga “al paso”, muy económica y amable, del agua helada para cada termo.      

Algún símil para que podamos hacernos una idea los bolivianos, podría ser compararlo con nuestro acullico o mascada de hoja de coca, actualmente extendido incluso al oriente boliviano y también masificado, pero ni así llega a representar la cotidianeidad y generalidad alcanzada por el tereré en el Paraguay, el cual es consumido por chicos y grandes, pobres y ricos, y en las diferentes horas del día y de la noche.

Tan así de omnipresente es el consumo y disfrute del tereré, que solo al consumirlo y empezar a disfrutarlo uno mismo puede empezar también a entender y comprender muchos rasgos y actitudes del “ser paraguayo”, como lo son su apaciguamiento frente a la velocidad del mundo moderno, su estar y disfrutar del momento presente con calma, y hasta un cierto sentido de reflexión casi filosófico frente al transcurrir de la vida y sus avatares.

¡Tranquilo pá! es una expresión paraguaya que traduce ese pequeñito instante de sosiego que te brinda un sorbo de tereré helado frente al frenesí del diario vivir, y es realmente una experiencia digna de disfrutar y que es muy propia de la así también llamada: ¡República del Tereré!

                                            



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