martes, 28 de julio de 2026

¡EL CREADOR DE LA BANDERA CRUCEÑA FUE EJECUTADO EN PARAGUAY!

             


* Por José María Cabrera Dalence

Durante mi exilio en el Paraguay me tocó profundamente la historia acerca del epílogo del insigne cruceño, el Dr. Tristán Roca Suárez, gran personalidad del oriente boliviano de mediados del siglo XIX y que, entre sus muchas facetas, también fue el creador de la bandera cruceña.

El Dr. Tristán Roca, que se encontraba también exiliado en el Paraguay, fue allí injustamente ejecutado por el régimen del mariscal Francisco Solano López en agosto de 1868.

Su condena consistió en ser traspasado por lanza, y antes de ello se le impidió ejercer su derecho a declarar en defensa propia - lo cual exigió vehementemente - y de esta forma fue calumniado de ser uno de los conspiradores en contra del mariscal López, como también lo fueron los demás cruceños que hasta ese momento aún lo acompañaban, y cientos más de residentes extranjeros en el Paraguay, ejecutados todos en los denominados tribunales y procesos de San Fernando, esto en vísperas de las postrimerías de la Guerra de la Triple Alianza que terminaría prácticamente aniquilando a esta brava Nación. 

Su esposa, Mercedes Rivero, su hija mayor Merceditas, y sus dos hijos menores - otra niña y un bebé varón - quedaron librados a la extrema indigencia, hambre y desamparo, hasta que llegó desde Santa Cruz de la Sierra David Cronembold con el encargo de rescatarlas, pudiendo finalmente en diciembre de 1869 retornar a Bolivia con vida, pero solo la viuda con su salud muy deteriorada, y su hija mayor.

Esa misma suerte de abandono y olvido de la familia del Dr. Tristán Roca, también la sufrió su novel bandera cruceña por al menos 113 años, ya que la misma prácticamente dejó de flamear públicamente, al menos hasta su nuevo izamiento en Puerto Suárez en marzo de 1980.

Y es que la bandera de Santa Cruz, casi inmediatamente después de su creación por decreto prefectural del 24 de Julio de 1864 emitido por el mismo Dr. Tristán Roca como prefecto de Santa Cruz, solo seis meses después, en enero de 1865, se constituyó y consagró como el símbolo de uno de los primeros grandes movimientos cruceños de resistencia democrática y constitucionalista frente a un golpe de estado y una dictadura, la de Mariano Melgarejo, a quien el mismo Dr. Tristán Roca osó rechazarle la oferta de mantenerlo en el cargo prefectural, bajo condición de juramento de lealtad al nuevo gobierno golpista.

Los cruceños sublevados contra Melgarejo y bajo el nuevo pabellón regional, lograron en Octubre de 1865 tomar su propia plaza y retener a Santa Cruz del ilegítimo gobierno, y a sugerencia del Dr. Tristán Roca elegir por sí mismos como prefecto al Dr. Rafael Peña.

Este gobierno regional rigió durante casi cuatro meses, hasta que en Febrero de 1866 las facciones del nuevo gobierno nacional y la aproximación de las tropas del ejército desplegadas desde el interior, terminaron reduciéndolo y posteriormente capturando a su principal líder, el Dr. Tristán Roca, quien finalmente fue desterrado y exiliado al Brasil, específicamente a Corumbá.

El Dr. Rafael Peña, el fraile Basiliano Landini, y Lizardo Baca pudieron escapar y unírsele en el destierro, además de su esposa Mercedes Rivero y su entonces única hija Merceditas.  

Al llegar el grupo allí, paradojas de la historia, dicha ciudad se encontraba por entonces bajo dominio y control del Paraguay, que había invadido territorio brasilero en el inicio de la Gran Guerra.

En esa circunstancia, les fue otorgado el respectivo salvoconducto, y con este pudieron descender por el río Paraguay hasta desembarcar y establecerse en Asunción y sus ciudades aledañas, lugar en donde, como indicamos al inicio, finalmente no escaparía de las garras de los poderes autócratas, ya que terminaría ejecutado, no por Mariano Melgarejo, sino por el mariscal Solano López.

Han pasado ya muchos años desde estos aciagos pero también heroicos acontecimientos, y sin embargo los mismos aún resuenan y expresan muchas emociones y valores sobre Santa Cruz.

Esa fibra histórica cruceña, y hasta una especie de destino manifiesto, siempre entrelazado con un espíritu de lucha, nobleza de ideales, y liderazgos ilustrados, son los que, en definitiva, representa hasta el día de hoy, su hermosa bandera verde, blanco y verde, y que nos inspira a todos decir fuertemente los versos de su himno: ¡Arriba cruceños, hagamos historia!

 

* El autor nació en Oruro y es cruceño por adopción




domingo, 5 de julio de 2026

EL OTRO 4 DE JULIO: AMÉRICA CONTRA SUS IMPERIOS

* por José María Cabrera


        Este 4 de Julio de 2026, los Estados Unidos conmemorarán 250 años de su Declaración de Independencia.

Desde nuestra Bolivia de hoy, y a propósito de esta importante efeméride, resulta de gran utilidad volcar la mirada atrás, y con el foco abierto en gran angular, mirar lo que en ese momento histórico no solo sucedía en esa nación, sino en todo el continente americano. Entonces podremos extraer interesantes hallazgos acerca del devenir y la genética de América entera.

No fue una mera casualidad histórica que la Guerra de Independencia de las Trece Colonias norteamericanas, desarrollada entre 1775 y 1783, coincidiera temporalmente con el gran ciclo de Insurrecciones Indígenas andinas de 1780 a 1782, desplegadas secuencialmente desde el sur peruano hasta el altiplano del Alto Perú, bajo el liderazgo de Túpac Amaru II, Tomás Katari, Túpac Katari, Bartolina Sisa y otros líderes y lideresas indígenas.

Ambos procesos, aunque profundamente distintos en sus sujetos, lenguajes y resultados, expresaron una misma crisis y motivo de fondo: el endurecimiento de los dominios imperiales europeos en América durante la segunda mitad del siglo XVIII.

En el caso británico, Londres intentó reforzar su control sobre las colonias mediante más impuestos, restricciones comerciales y mayor subordinación política, especialmente después de la Guerra de los Siete Años.

En el caso español, la monarquía borbónica impulsó reformas administrativas, fiscales, militares y comerciales destinadas a recaudar más, controlar mejor, reorganizar y defender con mayor eficacia sus dominios americanos.

Por ello, tampoco es casual que precisamente en el mismo año de 1776, mientras en Norteamérica se proclamaba la independencia de las Trece Colonias, en Sudamérica España erigiese el nuevo Virreinato del Río de la Plata, separando del lejano eje de Lima a Buenos Aires, Charcas, Potosí, Santa Cruz de la Sierra, Asunción, Salta, Tucumán y otras jurisdicciones, con el propósito de reforzar el control en el Atlántico sur y la estratégica región del Alto Perú.

No se trató, sin duda, de movimientos idénticos. La Revolución norteamericana fue una revolución política de colonos contra la metrópoli británica, con un horizonte republicano e independentista.

Las insurrecciones andinas, en cambio, fueron grandes rebeliones indígenas y comunitarias contra todo el orden colonial español, sus tributos, repartimientos, corregidores, jerarquías étnicas y mecanismos de explotación.

Sin embargo, vistos en conjunto, ambos procesos revelan que, hacia finales del siglo XVIII en nuestro continente americano, desde el extremo de su norte atlántico hasta llegar al sur andino, comenzaba a entrar en franca ebullición en cada región y desde su propia realidad histórica, la convicción de atreverse a cuestionar la legitimidad del viejo orden imperial y a plantear, aunque con lenguajes distintos, nuevas formas de resistencia, justicia, autogobierno y emancipación.

Sabiendo y viendo ahora toda esta épica continental, podemos decir con fuerte voz: ¡QUE VIVA LA LIBERTAD, LA LIBRE AUTODETERMINACIÓN Y LA SOLIDARIDAD DE TODOS LOS PUEBLOS Y NACIONES DE AMÉRICA!

* Ensayista de historia constitucional  


 

 

 

¡EL CREADOR DE LA BANDERA CRUCEÑA FUE EJECUTADO EN PARAGUAY!

                 * Por José María Cabrera Dalence Durante mi exilio en el Paraguay me tocó profundamente la historia acerca del epílogo de...