domingo, 19 de abril de 2026

LECCIÓN TARIJEÑA A LA JUSTICIA NACIONAL

            "LECCIÓN TARIJEÑA A LA JUSTICIA NACIONAL"

 


Por José María Cabrera Dalence*

El SIREPRE acaba de anunciar la obtención de más de 200 mil votos en favor de la candidata sustituta, la Dra. María René Soruco Campero, frente a solo 82 mil obtenidos por su contrincante, consolidándose así, de manera contundente, ¡como la nueva Gobernadora electa de Tarija!

Esta impresionante victoria de una candidatura de último minuto, forzada por sus contendores políticos y tristemente avalada por los tribunales electorales e incluso la obsecuente justicia constitucional, que inhabilitaron al candidato original y líder de la Agrupación Camino Democrático al Cambio, el Dr. Mario Cossío Cortez, no puede significar otra cosa que la rebelión e hidalguía del pueblo tarijeño ante una injusticia tan grande.

Hace solo un par de meses, Bolivia acaba de recuperar su Democracia luego de haber vivido durante 19 años bajo la dictadura del Movimiento al Socialismo, Dictadura que, durante su ejercicio, rediseñó y ajustó todo el aparato del Estado, su Constitución y demás normativa, como un traje a medida para procurar su perpetuación en el poder.

Una de esas medidas, era la proscripción política de todos sus adversarios políticos, de todo líder opositor, a quienes, además de perseguirlos y apresarlos judicialmente, los forzaba también al exilio.

Pero a pesar de ello, el régimen era conocedor del peligro que los opositores en el exilio seguían significando para ellos, ya que en el pasado reciente Siles Suazo, Paz Estensoro, Jaime Paz, entre muchos otros, fueron personajes políticos que retornaron del exilio directamente para asumir candidaturas y vencer en las urnas.

Es por esta razón que la Dictadura boliviana del Siglo XXI, tuvo especial cuidado y en su nueva Constitución, proscribió esa amenaza que le significaban los exiliados, incorporando para ello el requisito de la “residencia de al menos dos años anteriores a la elección” para todas las candidaturas.

Anteriormente a ello, la tradición constitucional boliviana, solo preveía ello para las entonces inocuas, o incluso inexistentes elecciones municipales.

Con ese sutil e importante ajuste, el régimen del MAS, se aseguró de que los centenares de exiliados, aún retornando al país, tuviesen un “impedimento constitucional” para terciar en las elecciones.

Cayó la Dictadura, pero paradójicamente el resto de todo su andamiaje, incluida esta ignominiosa restricción “constitucional”, aún sobrevive al día de hoy, disposición constitucional a la cual echaron mano los nuevos adversarios políticos, y que de manera aberrante acogieron los tribunales electorales y hasta la justicia constitucional, quienes fueron implacables en hacer respetar a rajatabla, tal controvertido “requisito” constitucional.

El gran e imperdonable error de todos estos tribunales de justicia, consistió en el hecho de pretender desconocer una obviedad que todo estudiante de Derecho debe aprender en el primer año de Facultad, y es el hecho de que la Constitución no se aplica como si fuera un mero Reglamento.

Por el contrario, la materia de Interpretación Constitucional enseña que ésta debe interpretarse desde y a partir de sus postulados dogmáticos, principistas y axiológicos, para recién luego, teniendo presentes éstos como marco insoslayable, recién aterrizar a la luz de ellos en la aplicación correcta de los demás preceptos de la misma Constitución.

Ergo, el candidato Mario Cossío Cortez, así como los cientos más de bolivianos que debimos sufrir la persecución política y el exilio, acreditando incluso tal condición con el correspondiente certificado de refugio expedido por el país de asilo, no pueden ser sujetos de una re-victimización por parte del mismo aparato del Estado, proscribiéndoles el ejercicio de sus derechos de participación política, con la inhabilitación de su candidatura.

A este respecto, habrá que tener constancia que ya se tenían otros casos de habilitación de candidatos retornados del exilio sobre la base de la jurisprudencia constitucional contenida en la SCP N° 009/2022, tales como la de Manfred Reyes, Luis Revilla, y posiblemente otros más.

Sin embargo, el pretexto argumentativo para la inhabilitación de Mario Cossío, se deslizó en el hecho de que ante el exilio “terminado”, no se habría producido un “pleno e incuestionable retorno”, argumento tan falaz que es derrotado solo con mencionar los Principios Pro Democracia y Pro Homine que en materia constitucional, de derechos humanos y electoral, sin ninguna duda debían ser aplicados, en cuyo caso la respuesta acorde con los valores, principios y dogmática constitucional, es amplificar lo favorable y restringir lo perjudicial, de manera que se acoja la participación política de toda candidatura, máxime aún si esta proviene incluso de un ciudadano que ha retornado del exilio, ya que esto, en vez de minar la Democracia, por el contrario la robustece.

El proceder completamente contrario de los tribunales bolivianos, no significó otra cosa más que volver a constatar, que la Dictadura de los diecinueve años sigue presente en todo el aparato de Justicia, y que el índice del World Justice Project WJP, que ubica a Bolivia en el penúltimo lugar de Latinoamérica, solo por encima de la Dictadura venezolana, es una verdad incontestable, y resulta imperativo dar inicio a la refundación y recuperación del sistema judicial.

Mientras tanto, el pueblo tarijeño nos ha dado una muestra enorme de sabiduría y auténtico sentido de Justicia, atributos ambos totalmente ausentes por completo al día de hoy, en los tribunales nacionales. ¡Que viva la democracia, y que vivan las lecciones vivas de ella, que nos ha provisto hoy el voto ciudadano!

 

* Constitucionalista, Ex Procurador General del Estado, y exiliado retornado.

jueves, 26 de febrero de 2026

PARAGUAY: “LA REPÚBLICA DEL TERERÉ”

                                     PARAGUAY: “LA REPÚBLICA DEL TERERÉ”

 


Por Juan Ignacio Ibáñez

Eju ja’u tereré, veníte tomemos un tereré; es quizás la invitación más cotidiana que escucharemos en el Paraguay.

Tereré jeré es la expresión en guaraní para compartir el mismo tereré en un ruedo de personas que se van pasando la guampa (vasito) y su bombillita coladora.

Tereré rupá es el bocadillo necesario antes de empezar a tomar un tereré, para evitar hacerlo con el estómago vacío.

Técnicamente, el tereré es la misma “yerba mate”, aunque con cortes más gruesos y con más palitos que para el mate, consumida en la misma guampa y que se chupa con la misma bombilla coladera, pero con la diferencia de hacerlo con agua helada, en vez de agua caliente, como lo es para el mate.

La “yerba mate”, cuyo nombre científico es Ilex paraguariensis, es muy común y consumida en gran parte del Cono Sur: Uruguay, Argentina, sur del Brasil y el sureste de Bolivia, mientras que el “tereré”, que puede también ser conocido y un poco consumido en dichas regiones, es sin duda alguna distintivo y muy particular del Paraguay.      

Es muy común en todo el Paraguay agregarle, dependiendo de la infinidad de gustos, alguna variedad de los llamados “yuyos” o “remedios”, que no son otra cosa que otras pequeñas yerbas, como pueden ser el burrito, cedrón, menta, y cola de caballo, y también sustituir el agua helada por otra infusión helada de otras yerbas, todas ellas con alguna especialidad o prescripción digestiva, diurética, sedante o energética.

De mañanita en muchas esquinas de toda Asunción y sus alrededores, se instalan las yuyeras, quienes tal cual nuestras “caseritas bolivianas”, son expertas en recibir el termo de sus clientes, para prepararles sus mezclas con los yuyos específicos para el requerimiento especial de su clientela.

Una vez que ellos reciben sus termos recargados, continúan raudamente sus viajes hacia sus respectivas fuentes laborales, munidos ahora de su recargado y potente termo con yuyos para ir consumiéndolo con su tereré, pero siempre después de su tereré rupá.

El tereré es consumido masivamente por los paraguayos, y de acuerdo al testimonio de ellos mismos, no existe bebida natural o industrial más refrescante y relajante para enfrentar el habitual y sofocante calor de dicho país.

Paradójicamente recibí mi primer termo y guampa para tereré, nada más y nada menos que como un “obsequio oficial” durante la visita que realicé al Paraguay como Procurador General del Estado en el año 2020, desconociendo en aquel momento, la gran importancia cultural que esa bebida representa para el Paraguay, ya que incluso en ese mismo año fue declarada por la propia UNESCO como “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”.

Quién se iba a imaginar que solo dos años después, ese mismo termo y guampa serían uno de mis más importantes compañeros de exilio y largas reflexiones en esa auténtica República del Tereré que empecé a conocer en profundidad.

En los años que viví en el Paraguay, fui testigo que desde el mismísimo Presidente de la República, en ese momento Mario Abdo Benítez, a tiempo de recibir en su Despacho presidencial de Palacio de López a los periodistas durante una de sus últimas conferencias de prensa, mantenía su “termo y tereré presidenciales” sobre su gran escritorio ejecutivo, y luego así también hasta el último paraguayo, ya sea de trabajos intelectuales, manuales o domésticos, a todos ellos casi siempre los encontraremos acompañados de su infaltable termo y tereré.

Uno de los horarios preferenciales para ello, con inclusive una pausa en el trabajo, es a media mañana, pero en el resto del día, igual lo mantienen a su lado, pudiendo recargar el termo muchas veces. El comisario policial, el funcionario público, el albañil de las construcciones, los estudiantes universitarios, todos ellos estarán siempre con su termo y tereré.

Precisamente por eso, a todo visitante que llega al país, le llamará muchísimo la atención que, en cualquier calle y cuadra de Asunción, encontrará letreros que dicen: “se vende hielo”, y esto se debe a que el propósito de ese comercio tan elemental, es el de posibilitar la recarga “al paso”, muy económica y amable, del agua helada para cada termo.      

Algún símil para que podamos hacernos una idea los bolivianos, podría ser compararlo con nuestro acullico o mascada de hoja de coca, actualmente extendido incluso al oriente boliviano y también masificado, pero ni así llega a representar la cotidianeidad y generalidad alcanzada por el tereré en el Paraguay, el cual es consumido por chicos y grandes, pobres y ricos, y en las diferentes horas del día y de la noche.

Tan así de omnipresente es el consumo y disfrute del tereré, que solo al consumirlo y empezar a disfrutarlo uno mismo puede empezar también a entender y comprender muchos rasgos y actitudes del “ser paraguayo”, como lo son su apaciguamiento frente a la velocidad del mundo moderno, su estar y disfrutar del momento presente con calma, y hasta un cierto sentido de reflexión casi filosófico frente al transcurrir de la vida y sus avatares.

¡Tranquilo pá! es una expresión paraguaya que traduce ese pequeñito instante de sosiego que te brinda un sorbo de tereré helado frente al frenesí del diario vivir, y es realmente una experiencia digna de disfrutar y que es muy propia de la así también llamada: ¡República del Tereré!

                                            



sábado, 31 de mayo de 2025

“UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DICTADURA"



 UN TRIBUNAL CONSTITUCIONAL PARA LA DICTADURA”,

LA CONSTANTE BATALLA ENTRE DEMOCRACIA Y DICTADURA

           Desde el frente democrático opositor, uno de los principales candidatos a la Presidencia de Bolivia, sin rubor alguno, está proponiendo la eliminación del Tribunal Constitucional. Y absolutamente nadie ha salido a contrariarlo.

                La ola democratizadora global posterior a la postguerra mundial, y luego la que sobrevino a la caída del muro de Berlín, tuvo entre uno de sus estandartes la instauración de la Jurisdicción Constitucional, y más propiamente, de la Justicia Constitucional, a través de la implementación de Tribunales o Cortes Constitucionales, como órganos extra poder e independientes de las tradicionales ramas o poderes del Estado; reforma que permitió prácticamente en todos los países en donde fueron instaurados estos Tribunales, un enorme avance y posicionamiento del Estado de Derecho, el Pluralismo y los Derechos Humanos en general.

                Alemania, Italia, España y la mayor parte de Europa continental; Corea del Sur, Tailandia y Taiwán; Sudáfrica; Colombia, Perú, Chile y una gran mayoría de países de América Latina, incluida Bolivia, son quienes, durante los periodos indicados, fueron adscribiéndose a este sistema concentrado y kelseniano de control de constitucionalidad.

                Sin duda alguna este modelo de defensa de la Constitución y la Democracia, constituyó un gran acierto y prodigó excelentes resultados en todas las naciones donde se lo cobijo.

    Sin embargo, la perenne lucha entre el bien y el mal o, en este caso concreto, la constante batalla entre la Democracia y las Dictaduras o Autocracias, habida cuenta de la potente arma en que se constituyeron los Tribunales Constitucionales, impelió a que los nuevos tiranuelos del autodenominado “Socialismo del Siglo XXI”, maquinen renovados mecanismos para socavar la Democracia y poder así hacerse con el poder absoluto, lo cual significó, paradójicamente, descubrir que con la toma y el control del nuevo invento, es decir, del propio Tribunal Constitucional, ya no era necesario colocar ni un solo tanque en las calles, ya que era posible, y mucho más eficiente para un golpe certero a la Democracia, confirmar o implementar todas las medidas deseadas o convenientes para el autócrata, a través de un Tribunal Constitucional absolutamente acólito a éste y a quien ninguna otra Institución le sea dado desautorizarlo. ¡La piedra filosofal o de toque, había sido descubierta, y las Dictaduras podían ahora instaurarse por la vía “constitucional”!

                El pionero en implementar este nuevo mecanismo para la subversión de la Democracia y la instauración de una Dictadura, fue el Comandante sandinista, Daniel Ortega, quien antepuso a la expresa prohibición de reelección presidencial dispuesta por la Constitución de Nicaragua, una exprofesa Sentencia interpretativa expedida por su propia Corte Constitucional que disponía lo contrario. Todo lo demás es historia conocida, pues frente a nuestros ojos y en muy pocos años, la joven democracia nicaragüense fue aniquilada por este Dictador, erigiendo a ese desdichado país, en uno que compite en crueldad y pobreza con la veterana dictadura cubana.

                El siguiente tiranuelo en tomar esta posta, como todos los bolivianos bien saben, fue el Presidente Evo Morales, quien anteriormente, mediante “estrategias envolventes”, término que posteriormente utilizaron sus propios correligionarios al reconocer con sorna las violaciones que ellos mismos perpetraron contra la Constitución, para llevar a cabo las primeras reelecciones presidenciales, siempre prohibidas por la Constitución boliviana; que en esta ocasión, para lograr su codiciada cuarta reelección consecutiva, echó mano por completo a esta “eficaz herramienta constitucional” con la que logró una vez más, no solo pasar por alto una expresa prohibición constitucional, sino inclusive el veredicto del Pueblo Soberano, quien en un exprofeso Referéndum había ratificado la vigencia de tal prohibición, los cuales de nada sirvieron ante la Sentencia expedida por su acólito Tribunal Constitucional, que declaró que mayor jerarquía jurídica tenía el Derecho Humano de la reelección presidencial, que dizque el Pacto de San José de Costa Rica contenía.

                Estos dos casos paradigmáticos que hemos apuntado, el nicaragüense y el nacional, son tan solo la punta del iceberg de centenares de otros casos más, y que en suma, encarnan el enorme peligro que suponen los Tribunales y Cortes Constitucionales para las Democracias, cuando estos pierden su independencia y son cooptados por un Presidente en carrera dictatorial, pues a partir de ello, toda la institucionalidad democrática, queda prácticamente inerme para ser acelerada e irremediablemente transformada en una auténtica Dictadura, pero con rótulo de “Constitucional”, siendo esos los caminos que ya transcurrieron los nuevos regímenes autocráticos que se han erguido en los últimos lustros en Latinoamérica.

                Esta penosa realidad, y habrá que reconocerlo con completa honestidad intelectual, nunca fue desconocida para todos los propugnadores de este novedoso modelo de Justicia Constitucional, pues desde sus orígenes, destacados académicos y algunos líderes políticos, apuntaban a su talón de Aquiles, que no es otro que el hecho que el Tribunal o Corte Constitucional, rompía y hacía añicos el más caro y eficaz de los postulados democráticos y republicanos, que es el “Principio de Separación y Equilibrio de Poderes”, ya que el todopoderoso Tribunal Constitucional en la práctica y so pretexto del control de la constitucionalidad, finalmente termina concentrando todo el poder en sí mismo, y no existe por parte de los otros Poderes del Estado, posibilidad alguna de equilibrar ni balancear tal desborde y extralimitación.

                Habida cuenta de esta penosa constatación empírica, que ha venido a confirmar los vaticinios que criticaban la adopción de este novedoso modelo de Justicia Constitucional, es que no sorprende prácticamente a nadie, como se mencionó al inicio de este artículo, la propuesta electoral de eliminar al Tribunal Constitucional boliviano, puesto que su absoluta falta de independencia lo hizo, además de vulnerable, más aún, un arma al servicio del autócrata de turno con la cual éste logró liquidar la Constitución y la Democracia boliviana que paradójicamente tenía que proteger.

 

domingo, 9 de marzo de 2025

PARAGUAY, UNA TIERRA RODEADA DE RÍOS

* por Juan Ignacio Ibáñez

“Aquellas tierras rodeadas de aguas muy extensas”, es lo que, en el idioma guaraní, vendrían a significar la conjunción de tres vocablos: “Para”, “Gua”, e “í”: “Paraguay”.

Pero más allá de la lingüística, en la realidad eso es evidentemente así, pues la geografía del país, a diferencia de mucho otros del mundo, no está marcada por ninguna cordillera de montañas, serranías, ni mucho menos costas marítimas. Lo que verdaderamente delimita y dibuja al Paraguay es ser una tierra, una auténtica y enorme isla, rodeada por sus ríos, y que son exactamente cuatro: el Paraguay, el Pilcomayo, el Apa, y el Paraná, todos pertenecientes a la Cuenca de La Plata.

El río Paraguay parte en dos al país al cruzarlo por el centro desde el norte hasta el sur, y con ello delimita las dos grandes regiones del país: el Oriente y el Occidente.

En el curso sur del río Paraguay, éste tiene una especie de dos brazos, el primero el del río Pilcomayo que discurre desde las serranías del sur de Bolivia y que siguiendo rumbo hacia el sureste, termina tributando en el río Paraguay, casi en frente mismo del puerto de la ciudad de Asunción, demarcando en todo su trayecto el límite con Argentina; y más abajo, el otro brazo es del enorme río Paraná, que luego de atravesar por el interior del Brasil rodea la región Oriental del Paraguay, constituyéndose también en el límite natural entre ambas naciones, para luego acometer un giro hacia el oeste para encontrarse con el Río Paraguay, y recibir sus aguas.

El río Apa termina de cerrar la región oriental del país, como una especie de techo o sombrero, al ubicarse exactamente al norte de ésta región, y siendo tributario del río Paraguay, ya que, siguiendo un curso lineal de este hacia oeste, finalmente confluye en él, y en todo su curso traza la línea de separación nuevamente con el Brasil.

Tal y como si fueran tres compases y sus respectivos vértices, estos cuatro ríos dibujan al Paraguay. El compás que forman el Paraguay y el Paraná abraza la región oriental del país; luego el compás formado por el Paraguay y el Pilcomayo abraza a toda la región occidental, y como refuerzo el compás entre el Paraguay el Apa termina de encajonar, ahora desde el norte, a la misma región oriental del país.

De esta manera, el único flanco internacional del Paraguay que no tiene un río como límite, es la extensa cabecera del chaco boreal, ese arco enorme de territorio que se abre entre el río Paraguay y el Pilcomayo, y que precisamente termina de circundar a toda la región Occidental.

            Entender al Paraguay, sin duda, pasa bastante por conocer sobre sus ríos y las características propias de cada uno, pero antes de sumergirse en ellos, era importante tener muy claro el dibujo tan sui generi que en el mapa sudamericano, éstos y sus dos enormes islas-regiones, han trazado para marcar el ser, espíritu y vocación natural de “aquellas tierras rodeadas de aguas muy extensas…”, la República del Paraguay. 

jueves, 14 de marzo de 2024

EL PAÍS DE LOS COLORES


* por Juan Ignacio Ibáñez

Pocos países pueden conocerse y comprenderse tanto a través de los colores, como acontece con el Paraguay, un auténtico país de los colores.

Y cabalmente son los colores de su pabellón nacional, el rojo, blanco y azul, sus colores protagónicos, a los que hay que también agregar al amarrillo.

Empecemos por el Blanco. Y para ello, debemos evocar algo que marcó a fuego el ser y espíritu de esta Nación, que fue su catastrófica derrota y virtual aniquilación de la faz de la tierra, en la que denominan como la Guerra Guasú, internacionalmente conocida como Guerra de la Triple Alianza entre 1.864 y 1870, acontecida en merced a su intrépida declaratoria de guerra nada menos que al coloso de Brasil, y que a la postre supuso también enfrentar a Argentina y Uruguay.

Precisamente el color Blanco fue el casus belli que arguyó el Presidente paraguayo Francico Solano López, para declarar la guerra al Imperio del Brazil. Concretamente, López manifestó su protesta por el defenestramiento del partido Blanco en el Uruguay, al cual apoyaba, y la sustitución por un nuevo Presidente del partido colorado, apoyado por el Brazil. Es decir, López condujo a su Nación a la guerra, en defensa del partido Blanco del Uruguay y en oposición al que Brasil apoyaba.

El Rojo, es otro color que marca a fuego al Paraguay, y lo hace bajo su denominación y variación de “Colorado”, que es como se conoce al Partido “Asociación Nacional Republicana, ANR”, que solo contando desde 1.947 ha gobernado al país durante 72 años con solo un brevísimo intervalo de interrupción. En sumadas cuentas, en Paraguay el rojo, es decir, el colorado, es sinónimo de “poder y gobierno”, y ante el cual, al día de hoy, el mismísimo PRI de Méjico “enrojecería” de vergüenza.

Luego tenemos al Azul, que además de ser el tercer color de la bandera nacional, es también el color que identifica al más antiguo y tradicional partido político del país, el Liberal , y que a la postre desempeñó el papel antagónico a los Colorados en la política nacional, imprescindible para la configuración del sistema bipartidista que durante mucho tiempo rigió al país, y que, al unísono con los Colorados, enarbolan una mística y tradición tales, que es muy común referirse a las multitudinarias militancias de ambos partidos principales, como “el pueblo colorado” y “el pueblo liberal azul”, de modo que, con la suma de ambos, prácticamente se totalizaba todo el sentir nacional.

Finalmente podemos agregar un color más: el Amarillo; del cual empezaremos señalando que en ningún país iberoamericano existe tan comúnmente el apellido “Amarilla” como allí, pero esa no es la característica más distintiva de este color en el país, sino más bien el de identificar inequívocamente a uno de sus periódicos más antiguos y de probada reputación, cual es el diario ABC, cuyo color inconfundible es precisamente el amarrillo, y cuyo nombre completo, además, resalta la importancia de los colores en el Paraguay, ya que su nombre completo es “ABC Color” dado que en su momento, hacía referencia a su innovación por su impresión a colores, superando el tradicional blanquinegro de todos los demás diarios.

 Y es que el mérito de una prensa independiente y crítica con los gobiernos de turno, que inclusive le significó ser clausurado durante los últimos años de la dictadura stronista, han hecho que ABC Color en particular, pero por comprensión toda la prensa crítica e independiente en general, puedan de alguna manera asimilarse en el Paraguay, característicamente con el color Amarrillo.

Realmente es muy pintoresca y paradójica esta forma de aproximación a la historia y el ser de una Nación tan interesante como la que Latinoamérica acoge, en el centro y sur del subcontinente sudamericano, y a la cual en el mundo conocemos como la República del Paraguay.

        


lunes, 12 de febrero de 2024

DE “EL SALVADOR” PARA EL MUNDO




* Por Juan Ignacio Ibáñez

                Críticas simplonas y raudas, sobre todo desde el extranjero, se lanzan en contra del Presidente Nayib Bukele de El Salvador; y ahora que ha ganado una nueva elección para retornar a la Presidencia, con un abrumador 82% de la votación, avalado en su fiabilidad por la propia Misión de Observación Electoral de la OEA, nuevamente se arremeten estas críticas, centrándose básicamente en su política de lucha contra la criminalidad a través de detenciones masivas y el prolongado estado de excepción, y de otro lado, la constitucionalidad de su nueva candidatura a la Presidencia. Vamos en ese orden.

Quienes solo se limitan a repetir los cánones decimonónicos del constitucionalismo para cuestionar la merma de múltiples garantías del Debido Proceso en la política de interdicción contra la extrema violencia del país, que llegó a ocupar los primeros lugares del mundo en criminalidad, así como el récord de homicidios por año, quieren endilgarle al pueblo salvadoreño la carga de miles de muertos y una vida en constante zozobra, en vez de aceptar que un estado de situación dantesco en materia de seguridad vital de toda la sociedad, sin duda alguna justifica la reducción de los estándares generales en materia de garantías individuales en la lucha contra la delincuencia y el terror. ¿Tanta es la soberbia para reconocer esta obviedad?

                Sin duda alguna, las justificaciones básicas que se deben considerar para validar la legitimidad constitucional para la atenuación de estas garantías, son su necesaria limitación temporal, y que debe ser además proporcional a la magnitud de la amenaza a combatir, no pudiendo de ningún modo ser perenne en el tiempo; y luego, su condicionalidad o dependencia respecto a la eficacia en el logro de sus propósitos, es decir, la consecución de los resultados esperados, ya que si estas medidas fueran inútiles, no justificaría la atenuación de las garantías.

                Para el caso de El Salvador, ambas justificaciones existen, ya que fueron ejecutadas en el marco de un, aunque dilatado estado de excepción, previsto de todos modos en su Constitución, y nunca como una medida permanente; y luego, con los resultados estadísticos de restablecimiento de la paz y seguridad vitales, demostrando así su eficacia, y que además se terminó de corroborar con el enorme voto de confianza por parte del electorado.

                Respecto a la nueva elección presidencial para un segundo mandato, se debe precisar que la Constitución del país, vigente desde Diciembre de 1.983, no prohíbe la posibilidad de reelección, sino que en su Art. 152.1, determina que el candidato no puede encontrarse en desempeño de la Presidencia por un mínimo de seis meses antes del inicio del nuevo mandato, particular fórmula diseñada por el constitucionalismo salvadoreño, para evitar la conocida “ventaja del caballo del corregidor” en las competiciones, requisito que obligó a Bukele a solicitar su licencia al Congreso, medio año antes que concluyese su mandato, y presentarse así sin ninguna prerrogativa oficial a la justa electoral, junto a los demás candidatos.

                Acá conviene recordar, que la repetición presidencial por una sola vez, y mediante una elección democrática y limpia, nunca ha sido incompatible con el constitucionalismo, más por el contrario, ha sido inclusive una importante herramienta para el control del poder, al posibilitar la moderación del gobernante para obtener la ratificación de confianza por parte del pueblo.

                Cosa muy distinta es cuando se pretende una tercera repetición, la cual para el constitucionalismo sí constituye una afectación al Principio de separación e independencia de poderes, y que cabalmente fue el motivo para que en Colombia se admitiese la posibilidad de una reelección del Presidente Uribe, pero posteriormente también fue la causa para impedirle una tercera relección; y más atrás en el tiempo, el motivo por el cual Estados Unidos aprobó la vigésimo segunda Enmienda a su Constitución, de manera que ningún otro Presidente pueda optar a un tercer mandato, como lo había hecho Franklin D. Roosevelt.

                Como vemos, la primera repetición presidencial en El Salvador, al tiempo que está admitida por su Constitución, lo está también por el constitucionalismo, siendo cierto y evidente que la posibilidad de un tercer mandato, recién constituiría una amenaza al Estado Constitucional, pero no así la reelección para un segundo mandato, como es tan común en muchas democracias presidencialistas y sólidas del mundo.

                Finalmente recordar, que el verdadero propósito del constitucionalismo, no es el mero y abyecto cumplimiento de disposiciones, de manera desconectada con la realidad nacional, sino que estas disposiciones basan su sentido en lograr el bienestar de las personas y la sociedad, siendo todo el andamiaje de la Constitución una herramienta que debe entenderse y aplicarse desde ese criterio fundamental y que, en el caso de El Salvador, como en todo el mundo, debe ser juzgado en última instancia, única y absolutamente por el propio pueblo a través de elecciones libres, justas y periódicas, y en El Salvador, precisamente, ha sido su mismo pueblo quien ha pronunciado su veredicto con nitidez y claridad.

 

También publicado en:
https://elpais.bo/opinion/20240215_de-el-salvador-para-el-mundo.html
https://eju.tv/2024/02/de-el-salvador-para-el-mundo/
https://www.eldia.com.bo/noticia.php?id=384492&id_cat=363
https://www.opinion.com.bo/opinion/juan-ignacio-ibanez/salvador-mundo/20240217000051937250.html

viernes, 25 de agosto de 2023

HEROICO TRIUNFO DESDE GUATEMALA


 * Por Juan Ignacio Ibáñez 

En la “tierra de muchos árboles”, que es como en realidad se llama Guatemala, Cuautemallan en idioma náhuatl; estallaron las celebraciones por la gran victoria en segunda vuelta y por más del 58% de votos, de Bernardo Arévalo, el Tío Bernie, como lo llaman los jóvenes en Tik Tok.

La economía guatemalteca es la más grande de Centroamérica, y en su muy fértil territorio caben juntos: Dinamarca, Bélgica y Países Bajos, rompiéndose con el mito de la pequeñez de los países del istmo americano; y si a ello le agregamos una población de casi 18 millones de habitantes, caemos en cuenta de la importancia de esta Nación rica en cafetales y cañaverales, y recientemente con una próspera industria manufacturera.

Paradójicamente a ello, más de un 40% de su población aún se mantiene bajo la línea de pobreza, siendo la irreductible y voraz corrupción, la principalísima causa de ese padecimiento. Una fotografía que nos es común prácticamente a todos los latinoamericanos.

La algarabía del pueblo de Guatemala por el triunfo del Tío Bernie, quien ni siquiera figuraba en las encuestas en la primera vuelta electoral, son el triunfo de la esperanza y fe en la Democracia por parte de la gente para enfrentar a lo que Milei en Argentina ha devenido en llamar la Casta Política, esos políticos y burócratas que solo les interesa enriquecerse a costa del padecimiento de sus propios pueblos.

Pero este triunfo de la gente en Guatemala fue mucho más heroico, pues esa casta política había logrado a través de la Fiscalía General y en vista del sorpresivo resultado en la primer vuelta electoral, disponer la anulación de la personería del Partido Movimiento Semilla, que postulaba a Bernardo Arévalo, y si no fuera por una actuación patriótica de la Justicia Electoral y los Jueces Constitucionales del país, y una enérgica acción diplomática de la OEA, no se hubiera podido impedir la anulación de esa candidatura.

El pueblo de Guatemala, junto a sus Instituciones republicanas y el oportuno  acompañamiento de la diplomacia del continente, acaban de dar al mundo y a Latinoamérica, una gran lección de que la Democracia auténtica, es una alternativa real para que nuestras naciones puedan luchar contra ese gran flagelo que es la Corrupción que descompone a todo el cuerpo de la sociedad, y queda ahora la gran tarea de que el nuevo gobierno de Arévalo, quien debe tomar posesión el próximo 14 de Enero, avance con firmeza en la dirección decidida soberanamente por el valiente pueblo de la tierra de los árboles.



LECCIÓN TARIJEÑA A LA JUSTICIA NACIONAL

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