Durante mi exilio en el Paraguay me tocó profundamente la historia acerca del epílogo del insigne cruceño, el Dr. Tristán Roca Suárez, gran personalidad del oriente boliviano de mediados del siglo XIX y que, entre sus muchas facetas, también fue el creador de la bandera cruceña.
El Dr. Tristán Roca, que
se encontraba también exiliado en el Paraguay, fue allí injustamente ejecutado por
el régimen del mariscal Francisco Solano López en agosto de 1868.
Su condena consistió en
ser traspasado por lanza, y antes de ello se le impidió ejercer su derecho a declarar en
defensa propia - lo cual exigió vehementemente - y de esta forma fue calumniado de ser uno
de los conspiradores en contra del mariscal López, como también lo fueron los demás cruceños que hasta ese momento aún lo acompañaban, y
cientos más de residentes extranjeros en el Paraguay, ejecutados todos en los
denominados tribunales y procesos de San Fernando, esto en vísperas de las postrimerías
de la Guerra de la Triple Alianza que terminaría prácticamente aniquilando a esta
brava Nación.
Su esposa, Mercedes
Rivero, su hija mayor Merceditas, y sus dos hijos menores - otra niña y un bebé
varón - quedaron librados a la extrema
indigencia, hambre y desamparo, hasta que llegó desde Santa Cruz de la Sierra David Cronembold con el encargo
de rescatarlas, pudiendo finalmente en diciembre de 1869 retornar a Bolivia con
vida, pero solo la viuda con su salud muy deteriorada, y su hija mayor.
Esa misma suerte de
abandono y olvido de la familia del Dr. Tristán Roca, también la sufrió su novel
bandera cruceña por al menos 113 años, ya que la misma prácticamente dejó de
flamear públicamente, al menos hasta su
nuevo izamiento en Puerto Suárez en marzo de 1980.
Y es que la bandera de
Santa Cruz, casi inmediatamente después de su creación por decreto prefectural
del 24 de Julio de 1864 emitido por el mismo Dr. Tristán Roca como prefecto de
Santa Cruz, solo seis meses después, en enero de 1865, se constituyó y consagró
como el símbolo de uno de los primeros grandes movimientos cruceños de
resistencia democrática y constitucionalista frente a un golpe de estado y una
dictadura, la de Mariano Melgarejo, a quien el mismo Dr. Tristán Roca osó rechazarle la oferta de mantenerlo en el
cargo prefectural, bajo condición de juramento de lealtad al nuevo gobierno golpista.
Los cruceños sublevados
contra Melgarejo y bajo el nuevo pabellón regional, lograron en Octubre de 1865
tomar su propia plaza y retener a Santa Cruz del ilegítimo gobierno, y a
sugerencia del Dr. Tristán Roca elegir por sí mismos como prefecto al Dr.
Rafael Peña.
Este gobierno regional
rigió durante casi cuatro meses, hasta que en Febrero de 1866 las facciones del
nuevo gobierno nacional y la aproximación de las tropas del ejército
desplegadas desde el interior, terminaron reduciéndolo y posteriormente capturando
a su principal líder, el Dr. Tristán Roca, quien finalmente fue desterrado y exiliado
al Brasil, específicamente a Corumbá.
El Dr. Rafael Peña, el
fraile Basiliano
Landini, y Lizardo Baca pudieron escapar y unírsele en el
destierro, además de su esposa Mercedes Rivero y su entonces única hija
Merceditas.
Al llegar el grupo allí,
paradojas de la historia, dicha ciudad se encontraba por entonces bajo dominio
y control del Paraguay, que había invadido territorio brasilero en el inicio de
la Gran Guerra.
En esa circunstancia, les
fue otorgado el respectivo salvoconducto, y con este pudieron descender por el
río Paraguay hasta desembarcar y establecerse en Asunción y sus ciudades
aledañas, lugar en donde, como indicamos al inicio, finalmente no escaparía de
las garras de los poderes autócratas, ya que terminaría ejecutado, no por Mariano
Melgarejo, sino por el mariscal Solano López.
Han pasado ya muchos años
desde estos aciagos pero también heroicos acontecimientos, y sin embargo los
mismos aún resuenan y expresan muchas emociones y valores sobre Santa Cruz.
Esa fibra histórica
cruceña, y hasta una especie de destino manifiesto, siempre entrelazado con un
espíritu de lucha, nobleza de ideales, y liderazgos ilustrados, son los que, en definitiva, representa hasta el día de
hoy, su hermosa bandera verde, blanco y verde, y que nos inspira a todos decir fuertemente
los versos de su himno: ¡Arriba cruceños, hagamos historia!
* El autor nació en Oruro y es cruceño por adopción
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